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Con la llegada de los drones se abre una amplia gama de posibilidades para que miles de personas comiencen a formar parte de esta nueva tecnología que ha llegado para quedarse en el país. Sin embargo, cabe aclarar que su uso va más allá de los fines recreativos y lúdicos por los que actualmente se le conoce. Así que si usted ha visto un objeto volador no identificado, lo más probable es que se trate de un Vehículo Aéreo No Tripulado, también conocido como VANT. Aunque se consideran como objetos de alta tecnología, hay distintos prototipos e incluso algunos pueden conseguirse a un precio muy económico.

Seguridad informática y drones

Para llevar esto a temas más cercanos a la realidad colombiana, Germán Realpe, abogado especialista en Derecho Informático y Nuevas Tecnologías y actual gerente de la empresa Cloud Seguro, asegura que en cuanto a temas de seguridad es importante establecer ciertas regulaciones, como es el caso de Argentina, que ya posee un sistema normativo para asegurar que su uso no cause efectos negativos, ni afecte la privacidad de las personas.

Para eso es necesario establecer ciertas pautas y reglas de uso que aseguren que cualquier tipo de datos que se obtengan a través de los drones sea utilizado con fines positivos, así como el hecho de que no se les de un doble uso. Aunque Realpe considera que, en ocasiones, estas medidas pueden llegar a ser un poco excesivas, ya que muchas de las empresas que comienzan a surgir en este negocio no tienen la capacidad económica para adquirir dichas pólizas y certificados. Esto teniendo en cuenta que, según él, Colombia aún se encuentra muy por detrás de países como Chile, Estados Unidos y España, que ya cuentan con 1.200 pilotos de drones certificados y autorizados. Pero sin duda las regulaciones son necesarias a la hora de dar paso a estas prácticas, para lo cual también existe un sistema en el país.

Uso, responsabilidad y regulación

Edgar Quintero, presidente de la Asociación de Aeronaves Remotamente Tripuladas de Colombia (ARTC), afirma que los drones son una “tecnología emergente” que va a reemplazar radicalmente la forma en la que las personas hacen ciertas actividades tales como prácticas agrícolas, el control de la minería ilegal, la forma eficiente para acabar con incendios, la actualización del catastro de los 1.102 municipios de Colombia o la medición del territorio nacional. Quintero menciona que un ejemplo de esto es Filipinas, donde el uso de drones ha servido para la prevención de emergencias. Recalca que, a pesar de que estos artefactos pueden contribuir al desarrollo sostenible de la nación y a diversas funciones, el grado de irresponsabilidad de quienes los usan podría hacer la diferencia en cuanto al desarrollo y los beneficios.

Es por eso que se deben adelantar algunas medidas además de las que ya existen. Es ahí donde organizaciones como la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) entra a participar activamente en la implementación de nuevos controles ante la tecnología emergente. Incluso ya hay universidades asociadas a la ARTC, como la Universidad de los Andes y la Universidad Distrital, que ya están capacitándose sobre la utilidad de los VANT.

¿Drones militares?

Por otro lado, estos artefactos también tienen un gran impacto en el campo militar, como lo asegura César Augusto Niño, magister en Seguridad y Defensa Nacional de la Escuela Superior de Guerra (ESDEGUE), quien asegura que los drones no son del todo nuevos. De hecho comenzaron a ser implementados gracias a la primera fase del Plan Colombia, pues el hecho de ser, como su nombre lo dice, “aeronaves no tripuladas”, brindaba la capacidad de controlar espacios de difícil acceso físico tanto en la ciudad como en la frontera. En ocasiones también sirven como herramientas de defensa y ataque. “Lo que sí se debe destacar es que sin duda alguna han servido para la vigilancia en la lucha contra el narcotráfico, así como para el control del crimen organizado transfronterizo y el paso de sustancias ilegales”, concluye Niño.

Pero no todo es bueno en este tema. También cabe la posibilidad de que organizaciones al margen de la ley adquieran estas máquinas para el transporte ilegal de estupefacientes, pues les brindan la posibilidad de ser manejadas remotamente y una vez interceptadas será casi que imposible capturar a los culpables.

Claramente son muchas las ventajas y las desventajas para todos y cada uno de los usos de los drones, todo depende del espacio en el que se utilizan y la forma en que se explota el potencial de estas ligeras herramientas. Aunque sus usuarios aseguran que son más los pros que los contras.

Drones para civiles

Aun así, sin importar cuántos sean los beneficios en el área militar, no se le debe relegar únicamente a este sector, ya que son muchas las empresas que buscan implementarlos para otros espacios tanto comerciales, como lúdicos, recreativos o incluso deportivos. Este es el caso de Leandro Acevedo y Diego Aristizabal, pioneros de la primera competencia Racing de Drones en Colombia, que se llevó a cabo el pasado mes de febrero.

Leandro y Diego, aseguran que muchas veces las exigencias que se tienen para los drones no pertenecientes a entidades gubernamentales son bastante extensas; y que aunque estas son necesarias (ya que si existen ciertos riesgos relacionados con su uso), la realidad es que muchos de estos posibles percances no representan un peligro real para las aeronaves tripuladas, como quiere hacerlo ver la Asociación de Transporte Aéreo Internacional en un reciente artículo publicado por Noticias RCN.

Por otro lado, también cuentan que en espacios de altas actividades aéreas ya existen inhibidores de señal que no permiten el uso de los VANT, evitando así cualquier posibilidad de impacto que pueda representar una amenaza para los demás vehículos aéreos que estén en la zona.